Con “V” de Vacuna

Las vacunas salvan Vidas
Las vacunas salvan Vidas
cOcO y la vacuna del Meningococo. Un cuento sobre las vacunas

 

-¡¡¡Mamááá!!!  ¡¡¡Otra inyección, NOOOO!!! ¡¡¡No quiero que me pinchen, después me duele el brazo!!! ¿Por qué tengo que ponerme la vacuna?  ¡¡Me da miedo, buaaa!!

¿Te suena?. Seguramente habrás oído esto más de una vez. ¿Sabes qué contestarle? ¿Qué te parece contárselo como un cuento?. Aquí te dejo uno donde sus protagonistas, cOcO, la bacteria molona, y Alicia, una niña pelín miedica a la que no le gustaban los pinchazos, recorren un maravilloso mundo, el de la inmunidad.

No conseguía dormir y sería muy tarde ya. Oía a sus padres hablando en la cama, acababan de acostarse. Una jeringuilla y su gran aguja se paseaba todo el rato por su cabeza. ¡Mañana toca vacuna! De repente, sin más,  se vio en el la puerta de la consulta hablando con un bicho azul, dentudo y de cara simpática.

-¡Hola! Me llamo cOcO…, ¡ejem, ejem! “Meningo” -cOcO… – le dijo el bicho azul.

– ¿Coco? ¿Eres el coco de “duérmete niño, duérmete ya, que viene el coco…“? ¿Me comerás? – contestó Alicia a esa cara risueña que le guiñaba un ojo.

Las vacunas salvan Vidas. Meningococo

“¿Cómo he llegado hasta aquí y quien es este bicho?”, pensó Alicia.

-¡Oh! Jejeje. Casi, casi… Soy un bichito muy, muy pequeño, tan pequeño que no me ves. Me gusta vivir en la garganta y nariz de las personas, y con un ¡Atchís!, ¡coff, coff…! o un ¡muacc! salgo de mi escondite y ataco a otra.

-Si eres tan diminuto, ¿cómo puedes entrar?.

Las vacunas Salvan Vidas

Coco no paraba de gesticular, abrió los ojos como platos sorprendido por la pregunta.

– A ver, como ya te he dicho, vivo en la nariz y la garganta de algunas personas, sin hacerles daño porque tienen unos escudos protectores. Verás, te cuento:

 Los mocos y unos pelillos que hay en la nariz me pueden atrapar y no me dejan pasar a otras partes del cuerpo. Cuando intento entrar me recibe un ejército de soldados, tan diminutos como yo, que están muy hambrientos y no son nada “tiquismiquisss”. ¡Ñam-ñam!, se comen todo lo que no conocen. Los llaman “fagocitos”. Aquí empiezan mis problemas…Como no nos han presentado, corro mucho peligro. Soy pequeñito pero matón, ¡jeje! A veces gano a los soldados fagociteros y me escapo a darme una vueltecita por el cuerpo.

Cómo se contagian los virus y bacterias. Vacunas

-¡Ohhh! Y ahora, ¿qué daño puedes hacer?.

-¡Chissst! Escucha, que no he acabado mi aventura. Resulta que si te han vacunado, me espera un escuadrón de los llamados “linfocitos” dispuestos a atacarme con sus mejores armas, las llaman anticuerpos. Ya ves, sólo el nombre da miedo, anti -cuerpos, “anti Mi cuerpo”, contra mí, que soy el malo de la peli…. ¡Es el fin!.

Pobre cOcO, temblaba al contarlo, se tapaba hasta los ojos.

-¡Bah! Entonces no eres tan malo, no puedes hacerme nada.

-J¡ijiji! Una cosita ¿Estás vacunada?

-No quiero ponerme la vacuna, dueleeee y me dan miedo las agujas, los pinchazos, la enfermera.

-Pues si no tienes la vacuna puedo hacerte mucho daño en pocas horas. Me encanta producir grandes dolores de cabeza, temblores escalofriantes, vómitos (puaffggg), retorcer cuellos (estará tieso y arqueado hacia atrás), mucha mucha fiebre, decorar con manchitas rojas la piel y, ¡tachán! respirarás muy rápido… El final es triste, puedes morir, quedarte sorda o si daño tu cerebro, disminir inteligencia.

-¡Aghggggh! ¡Glup! Eso es terrorífico. ¿Y la vacuna puede acabar contigo, Coco? Tengo curiosidad por saber cómo lo hace.

– Claro, la vacuna es mi mayor enemigo. Te lo voy a contar porque eres una niña curiosa y porque no es ningún secreto que las vacunas salvan vidas.Antes de que te lo cuenten mal prefiero que lo conozcas de primera mano.

  • La vacuna está hecha de pequeñísimas partes de “mi cuerpo serrano” o de mi cuerpo enterito pero debilitado (me dejan bien atado, hasta me ponen un bozal, menudo muermo de bicho). ¡Jejeje! Si te lo inyectaran entero, sin todas esas maldades que me hacen, podrías ponerte enferma y ya sabes lo que pasaría.

Untitled design

–  ¡Ohhh! Pobrecito, te trocean o te amuerman.

– Sigo contándote cómo funcionan las vacunas. Escucha.

  • Al pincharte la  vacuna, paso a tu sangre y me encuentro con un control. ¡Alto!, ¿Quien eres tú, intruso? – me dicen los soldados Linfociteros. No me dejan circular hasta que me presente. – “Hola soy cOcO”. Son muy desconfiados, no hay quien los engañe, hasta me sacan fotos y parece que no les molo mucho (joooo, no soy tan feo).
  • Los soldados empiezan a investigar. Buscan en todos sus archivadores y no me encuentran. Me retienen y empiezan a fabricar armas para acabar conmigo,  las prueban todas hasta que consiguen los Anti “Mi” cuerpo serrano, por eso la vacunas tarda un poco en hacer efecto.

Anti _Mi_ Cuerpo

  • A partir de ese momento, si apareciera un menigococo enterito, vivito y coleando (son igualitos que yo), como ya tienen mi foto y soy un intruso, le atacarían rápidamente y ¡adiós amigo, pasaste a la historia! Un coco menos capaz de producir una enfermedad mortal.
  • Empiezan a bombardear ¡boom ¡boom! con sus anti Mi cuerpo serrano, y harían diana en el intruso. Le dejan bien marcadito, lleno de señales que llaman la atención de los soldados fagociteros para que le coman y menudos lobos están hechos.

-Para mi, querida Alicia, es una pena que estos soldados sean unos listillos y  aprendan tan rápido… además tienen una memoria muy grande, se acuerdan de todo y están bien entrenados para ello.

No pasarás algunas enfermedades si te vacunasRecuerda_ CON V DE VACUNAS estás salavado

-Coco, gracias. Ya no tengo miedo a la vacuna. Lo siento por ti, eres un bichito tan encantador….. pero he cambiado de opinión, me vacunaré. Total es sólo un pinchacito a cambio de no pasar esa enfermedad tan terrible. El mundo de los bichitos y las vacunas es…. ¡fascinante!.

-¡Ains! ¡Cuánto me queda por aprender y qué mal se pasa cuando no conoces algo!.

-Debes saber que las vacunas a veces producen una pequeña reacción. El dolor del pinchazo ya lo conoces; se te puede poner la zona un poco abultada y doler unos días, y en mi caso, que si no, no me quedo contento, ¡jijiji! darte un pelín de fiebre, nada que el jarabe que te recete tu médico no pueda solucionar.

-¡Bua! si es sólo eso… no pasa nada. Me lo pasaré pipa pensando todo lo que está pasando dentro de mi cuerpo… Batallones de soldados comilones en plena lucha venciendo a un gran enemigo. Gracias cOcO, amigo, no te he hecho una foto pero me acordaré de ti en las próximas vacunas.

El sol entró por la ventana despertando a Alicia  ¿Qué había pasado? ¿Fue un sueño? No, no lo fue, conoció bien a cOcO, un amigo que le explicó que

“Vacuna” se escribe con V  de Victoria. “Con V de VACUNA estás salvado”

Recuerda mantener al día el calendario de vacunación de tus hijos y no te olvides del tuyo: los adultos también tenemos calendario de vacunación, ¿lo sabías?.

Te dejo dos enlaces donde puedes consultar cualquier tema referente a las vacunas:

Asociación Española de Vacunología

Comité Asesor de Vacunas. Asociación Española de Pediatría

¿Te ha gustado? Espero que sí. Recuerda que las Vacunas Salvan Vidas

 

Anuncios

Cuento de Navidad


Pedrito, al que todos sus amigos llamaban Ped porque cuando realizaba sus inhalaciones aguantaba la respiración y hacía pedorretas ¡¡¡prrrrr!!!, estaba correteando por la plaza de su casa cuando de pronto vio que en el banco junto a la fuente había una niña pequeña llorando. ¿Qué le pasará?, ¿porqué estará sola?, pensó Ped, voy a acercarme.

-Hola, ¿porqué lloras?, me llamo Ped.

-Hooolaaa, ¡¡¡sniff,sniffffff!!! mis amigos no quieren jugar conmigo porque últimamente me ahogo corriendo y no puedo correr, me sale un ruido del pecho, como si tuviera un silbato, me paro un rato y se me pasa….. No quiero contárselo a mamá, la pobre está muy ocupada con su trabajo y cuando llega a casa está tan tan tan cansada que no quiero preocuparla.-Contestó la niña entre sollozos.

Ped sabía perfectamente lo que la pasaba, llevaba años viviendo con una enfermedad que se llamaba “asma”.

– No llores, ¿Te puedo contar una historia?, es algo que me pasó en Navidad.- Dijo Ped. Cada vez que se acordaba, Ped reía, por lo que guiñó un ojo a la niña.

–  Claro -contestó la niña abriendo sus grandes ojos y Ped empezó a contar.

– Tenía cuatro años cuando unos días antes de darme las vacaciones de Navidad me puse enfermo, me costaba mucho respirar, ¡uffff!, parecía que por más que cogiera aire grande, graandee, graaaannndeeeee, no llegaba al pecho, se quedaba no sé dónde, ¡¡hasta se me pusieron los labios y las uñas de color azul!!  y se me abrían las aletas de la nariz, ¿te imaginas? -comenzó a contar Ped.

– coger aire grande,graannndeee,graaaannnndeeee es lo que intento cuando corro, pero no puedo respirar, eso es lo que me pasa Ped, igual que yo – dijo la niña abriendo sus ojos aún más. Y, ¿qué pasó?, preguntó la niña.

– me llevaron al hospital y allí consiguieron que volviera a respirar utilizando unas mascarillas. En casa y en el cole me tenían que dar un medicamento que hacía ¡¡puff!! cuando lo pulsaban, pero tienes que ver el cacharro que se utiliza para que la medicina llegue bien al pecho y puedas respirar, es un tuuubooooo. – Ped se reía, pensaba en el resto de la historia.

– ¿un tuuubooo?, y ¿podías respirar bien?,¿ya no te ahogabas?, dijo la niña con cara de sorpresa.

– sí. ¿Sabes cómo se llama el tubo?, “cámara espaciadora”, me imaginaba montado en ella y volando al espacio, leeejosss, muy muuyyy leeeejosssss cuando me sentía mal, sobre todo cuando mis amigos se reían al verme utilizarla.Pero Ped siguió riendo.

– ¿cámara espaciadora?, suena bien, pero si los niños se ríen creo que no me va a gustar, me mirarán como un bicho raro. ¿Por qué te ríes Ped? -dijo la niña mirándole cada vez más ojiplática.

Ped se acercó al oído de la niña y le susurró – ¡¡sorpresa!!,  mira lo que tengo en la mano, pero no digas nada, sólo escucha. Ped se sacó un muñeco del bolsillo de la cazadora, era amarillo y azul, parecía un bonito dragón alado.


El comienzo de las Navidades fue muy triste, no tenía ganas de nada, aunque respiraba genial con mi tratamiento, me sentía diferente a los demás. Cada día estaba más triste. Llegó Nochebuena. Casi no cené y no quise cantar villancicos, ¡¡eso que íbamos por todas las puertas del pueblo y nos daban polvorones y monedas!!. A la mañana siguiente sería Navidad, me daba igual ver los regalos que me dejaría Papa Noel en la chimenea. Me fui a la cama y me quedé profundamente dormido. De repente se iluminó tooodaaaa la habitación, no podía creer lo que estaba viendo.Me froté los ojos con fuerza, era Papa Noel, era PAPA NOEL, era PAPAAA NOEEELLL , ¡qué grande! ¡cuanta luz!, ¡qué MIEEEEDOOOO!. Me tapé corriendo con la sábana dejando asomar sólo el rabillo del ojo. ¿Sabes que me dijo?:

-¡¡Hoo, Hoo Hooooo!!, hola Pedro, ya sabes que nunca me dejo ver porque tengo muuchooo trabajo esta noche y si parara en la casa de cada niño…. pero al pasar a dejarte los regalos no he podido evitar hacerme ver. Pedro ¡¡no puedes estar tan triste por una enfermedad!! me dijo Papa Noel.

– Pero si no es por es por la enfermedad. ¿Tú conoces el Asma,Papa Noel?. Le contesté.

– Claro que la conozco, hay muchos niños que la tienen, ¿pero entonces…? Y me miró poniendo los brazos en jarra.

– Los niños se ríen de mí, contesté y me puse a llorar a moco tendido.

– Pedro, no llores, te voy a regalar algo muy muyyyy muyyyyy especial. ¡¡Frotarlo !!. Me guiñó un ojo, sonrió y se marchó.  ¡¡Hoo,hoo ,hooo!!.

Ped enseñó su dragón alado a la niña. – Te presento a Draki, el regalo de Papa Noel. Frotó a Draki y poco a poco se fue haciendo más grande. Era amarillo y tenía una cara muy simpática.

-Hombre Ped, ya era hora que me hicieras despertar,llevas mucho tiempo sin utilizarme, me tienes abandonado en el bolsillo. ¿Quién es esta niña?. Dijo Draki mientras abría sus preciosas alas para desperezarse, emitiendo un SsSSSSsssSsssssss por su boca.

Ese silbido, SSsSSSSsssSsssssss, ¿iría después el fuego?, parecía un dragoncito bueno -pensó la niña.

-La acabo de conocer y necesita nuestra ayuda. Vamos a hacerle una demostración, ¡¡aunque todavía no sabe porqué me llaman Ped!!. ¿Sabes que Ped es de pedorretas?, no me llaman pedorro, ¡sí, pedorretas!,jajajaja – dijo Ped todo orgulloso. Verás, fui con Draki al Pediatra a una revisión, estaba encantado con los resultados, pero me dijo que tenía que hacer el tratamiento a diario y que cuando me encontrara mal, podía utilizar una medicación de Rescate y así respiraría en un periquete. Ya no me preocupaba que los niños se rieran de mí en el cole, con Draki todo era diferente, pero resoplé ¡¡prrrr!! y los dos a la vez me llamaron “pedorretas”, ¡¡prrrrrr!!, ¿Pedorretas?, jajaja. ¿Qué os parece si lo incluimos en el Rap?, les dije.

-¿se lo cantamos Draki?.

-SsSSSSsssSsssssss SsSSSSsssSsssssss SsSSSSsssSsssssss, vamos allá Ped, ya he aclarado mi voz.

SsSSSSsssSsssssss, PrrrrPrrrfPrrrrr, jajaja, rieron Ped y Draki al acabar de cantar el Rap.

-La idea del Rap fue de Draki, como a todos los niños les gusta la música y cantar, se le ocurrió que era la mejor manera de hacerles ver que la enfermedad y hacer inhalaciones no era nada raro, sólo una ayuda por la que muchos niños que tienen sus pulmones malitos pueden correr y hacer sus actividades diarias sin cansarse, y lo mejor de todo “respirar sin ahooogoooo”. Draki ha sido mi mejor amigo, mi amuleto. Te lo voy a dejar una temporada hasta que te sientas bien. ¿Qué te parece,Draki?, así no estarás dormido tanto tiempo y a lo mejor, a parte del Rap, se te ocurre alguna idea genial  más.

-SsSSSSsssSsssssss SsSSSSsssSsssssss SsSSSSsssSsssssss, buena idea Ped, me encantará ayudarla.SsSSSSsssSsssssss. Dijo Draki.

-¿De verdad haríais eso por mí? dijo la niña dando saltos de alegría. ¡¡¡Coff,Coff,Coff!! si ya no puedo ni saltar, toso y toso. Tengo que contárselo a mamá y que me lleve al Pediatra, si me dice que tengo ¿cómo has dicho,Ped?¿Asma?, iremos volando a la Farmacia donde trabaja mi Farmacéutica favorita, me da notas de colores y corazones con bonitos mensajes al preguntarme si me he cepillado los dientes, si he desayunado, si me lavo las manos antes de comer…. y me explicará cómo usar mis nuevos medicamentos.Como ya no estaré malita y podré correr, les regalaré una nota que ponga: mi amigo Pediatra y mi Farmacéutica favorita me han enseñado que con la “camara espaciadora” también se pueden inhalar sonrisas…. y yo, ¡¡¡quiero inhalar muuuchaasssss sonrisas!!!, rió la niña.

  -Ped a partir de ahora ya no te llamaré Ped de “Pedorretas”, aunque es gracioso, vas a ser Ped de Pediatra y a mí me podéis llamar ¡¡¡Farma!!!, me encaaanntaaannn las notas de colores con bonitos mensajes.

Los pediatras y los farmacéuticos son nuestros amigos en la enfermedad, siempre podemos hacerles preguntas si tenemos algún problema y además te regalan pedorretas y notas, no piruletas, que como dice mamá ¡se te pican los dientes!.

Se dieron los tres la mano y antes que Draki pasara a su estado de amuleto tamaño bolsillo, rieron juntos tarareando una canción:

PedYFarma,PedYFarma

con el Asma , con el Asma

Te va enseñar, te va enseñar

muchas cositas sobre inhalar…..


Y colorín, colorado, este cuento se ha acabado, no sin antes decirte que quería desearte “Felices Fiestas” con algo especial, este cuento dedicado a: todos los niños con asma; a tí que me lees; a mi maravillosa hija que estuvo utilizando inhaladores hasta los 6 años ; a mi amigo invisible porque me parece un estupendo regalo para este año y  a mis compañeros de trabajo, SEFAC  y  PedYFarma.

 ¿Conoceis PedYFarma?, es un proyecto de colaboración entre Pediatras y Farmacéuticos en el que participo, con el que tratamos de hacer más fácil la enfermedad. De ahí salen los personajes del cuento Ped y Farma, este es mi regalo de Navidad para PedYFarma. Si quieres seguirnos puedes hacerlo en Facebook y Twitter @PedYFarma.

¡Feliz Navidad!,¡Felices Fiestas! y cuidadín con el turrón, ¡Hoo,hoo,hooo! que se  “adosa mogollón” 😘